viernes, 2 de abril de 2021

REFERENTES AUDIOVISUALES

Cuatreros (2016), Albertina Carri

Nos interesa particularmente por el trabajo con y sobre el material de archivo. En principio, por los modos en que, a través del montaje, hace funcionar las imágenes de tan variado calibre. Por otro lado, podríamos hablar de modo general sobre el estilo de la directora argentina -ya trabajado en sus primeras obras como Los Rubios (2003)- en cuanto al abordaje formal y discursivo respecto a la memoria, el cine, el sexo, el género, la política, y el cruce entre todos estos temas. 

En este film nos interesa, desde lo formal, la utilización de la fragmentación en la pantalla, cómo el film dispone una nueva visualidad y posibilidad de lectura desde la complejización de los puntos de ataque por imágenes. La manipulación de la imagen en muchas, sino todas, sus variantes discursivas en este abanico tan grande que el material de archivo posibilita. Desde lo experimental y minimalista, hasta grandes secuencias de montaje de diverso sentido y construcción. El tono crítico del dilemas ficción y/o documental. El modo en que sobrepasa esas fronteras, de manera original y sustanciosa. La construcción de la voz en off, esa narración que se despliega para crear un aparente relato en tiempo real. 

Nos interesa en tanto forma de cine ensayo que no solo narra y comenta, sino que reflexiona sobre el cine, la memoria, las imágenes, a partir de una triangulación del deseo que permite estructura el avance del relato. Por otro lado, el trabajo de la película sobre una búsqueda que no termina de resolverse más que en el movimiento exploratorio, en la pregunta desplegada. No hay una conclusión o una certeza que se comparte y a la que se llega, sino una invitación a bucear en la incertidumbre y el paisaje que eso posibilita, como si pudiesemos nadar dentro de un pensamiento espiralado.


Las playas de Agnés (2008), Agnés Varda

En sintonía con lo mencionado sobre la película de Carri, Varda nos proporciona sus memorias a través de distintos archivos, que exploran su filmografía y también el detrás de escena de estas obras. Hay una búsqueda quizás más romántica desde el dispositivo. Pero, narrativa y estilísticamente, se expande el sentido y la pertenencia de las imágenes. Nos interesa cómo la directora crea una manipulación plástica y realizativa de materiales de diverso orden, decorados, esculturas, fotografías, vestuarios, maquillajes, performances, entrevistas, etc. Por sobre todo, la diversidad y la intensión de que la autobiografía sea una excusa para ir hacia los otros, hablar de los otros a través (o desde) uno.

Formalmente, esta película es mucho más heterogénea. La escritura cinematográfica que propone parece ser una esponja que absorbe todo lo que la directora va encontrando en el proceso de hacer la película. Como dice en el inicio de la película: "Represento el papel de una ancianita, gordita y habladora, que cuenta su vida. Y, sin embargo, son los otros quienes me interesan y a quienes quiero filmar. Los otros, que me intrigan, me motivan, me interpelan, me desconciertan, me apasionan". Encontramos en esta película una libertad para poder representar y hacer una puesta en escena de la memoria, del pensamiento y del deseo.


Ejercicios de la memoria (2017), Paz Encina

Lo que nos atrae de esta película es el modo en que articula la directora los relatos en off con esas imágenes precisamente trabajadas y diseñadas, el trabajo de puesta en escena, de encuadres, el tiempo del plano, las atmósferas que construye y que le dan un asentamiento particular al relato de esas voces. En relación a las voces, nos parece interesante el procedimiento de enlace que hace, a partir de la fragmentación casi coral y de los fundidos, por momentos. Esa suerte de orquestación de lo que se dice y de la sonoridad del habla es sumamente atrapante. 

Además, nos parece oportuno para nuestro proyecto el trabajo que realiza (a partir del minuto 50:43 hasta el minuto 57:30) sobre las imágenes fijas, tanto fotografías como expedientes policiales. 


Otros referentes audiovisuales

Chris Marker, particularmente sus películas Sans soleil (1983) y La jetée (1962).

Fragmentos de la vida de un hombre feliz (2012), Jonas Mekas.

El film Sink or Swim (1990), Su Friedrich.

Stand by for tape back-up (2015), Ross Sutherland.

Ulysse (1982), Agnés Varda.

Cabeza de ratón (2013), Ivo Aichenbaum.


jueves, 1 de abril de 2021

IDEA

La idea es realizar un cortometraje, dentro de la categoría cine-ensayo. Queremos trabajar con nuestras historias personales a través de la experimentación y trabajo con el registro del documental autobiográfico, el found footage y variantes que los tensiones o desacaten. Vamos a desarrollar -a partir de las historias personales de ambxs realizadorxs, enlazadas o en paralelo, junto con una serie de materiales fílmicos y televisivos- una suerte de “yo sincrético” en el que podamos reflejarnos. Consideramos explorar y problematizar los recursos estéticos y narrativos que nos proponen los géneros cinematográficos para nuestro relato. Esto en el caso de la selección y curado del material. También consideramos la posibilidad de estructurar un montaje que teja esta red de sentidos, de órdenes distintos, a través de una narración no lineal.

Con respecto a recursos como el found footage (metraje encontrado), nos parece interesante su intervención plástica y temporal, el cruce con otros tipos de materiales audiovisuales, para generar procedimientos reflexivos de escritura cinematográfica que cuestionen su estatuto de “verdad” o “prueba” de la realidad histórica. Nos proponemos indagar en un posible orden visual y sonoro que exprese la memoria incompleta, fragmentada y, en muchos tramos, inexistente. Además, creemos que es una alternativa de trabajo prudente en relación al contexto pandémico en el que estamos inmersxs. Al trabajar principalmente con archivo fotográfico, videográfico y fílmico - propios o no - evitamos los inconvenientes y limitaciones que supondría hoy la producción de un rodaje. Igualmente, esto no implica que descartemos la posibilidad de realizarlo. Muy por el contrario, es parte de nuestros deseos y proyecciones incluir metraje rodado, aunque aún no hayamos definido qué ni cómo.

Lo que nos interesa abordar con nuestro trabajo, por un lado, es la ausencia o escasez de materiales visuales dentro de nuestros archivos familiares, el vacío de imágenes. Estos archivos familiares sólo se componen de algunas cuantas fotografías, dispersas, de distintos miembros de nuestras familias, que no se remontan más allá de nuestrxs abuelxs. Vemos ahí no sólo la ausencia de imágenes sino también la cuestión económica que permite, o impide en nuestro caso, el privilegio -concreto al mismo tiempo que simbólico- de un archivo, una genealogía, una historia y, por ende, la posibilidad de una memoria visual definida y abarcativa (tal como la entendemos desde nuestro pensamiento occidentalizado). La imagen como huella, como mamushka de sentidos.

Por otro lado, pero vinculado a lo antes dicho, nos interpela e interesa trabajar la invisibilización y silenciamiento de los pueblos indígenas en Argentina y la(s) historia(s) de exterminio de individuos, comunidades y culturas en general. Si bien entendemos que abordar en profundidad esta temática implicaría un trabajo mucho más exhaustivo y extenso que el podemos desarrollar en estas circunstancias en el marco del Trabajo de Graduación, lo que queremos desarrollar es la construcción de la memoria de estxs sujetxs y pueblos que están marcadxs por el genocidio, la esclavitud, la vergüenza social, la pobreza y la marginalización organizadas como proyecto político de la construcción del Estado Nacional argentino. Y que, a pesar de los siglos de opresión, sigue siendo un problema actual y necesario de poner en tensión. Sobre todo, en imágenes. 

A su vez, y en consecuencia, proponemos analizar y potenciar la dimensión sonora atendiendo el rol crucial de la oralidad. El silencio como semilla de información y estrategia de protección. Las músicas. La propuesta sonora, en este caso, obedece no solo a potenciar y darle dimensión a las imágenes, sino también a complejizarlas. Por medio de esta, buscaremos construir un tiempo-espacio propio e independiente, que discurre exterior e interiormente en esta memoria que se despliega, mediante músicas, voz en off con narraciones o comentarios que tengan relevancia histórica, social y personal.

Hubo y hay un borramiento institucional y cultural -una muralla de olvido- que nos impide ver la distancia y la proximidad, la dimensión de esa opresión que se impuso a las naciones indígenas y todxs sus descendientes hasta hoy. Nos acompaña como referente profesional en este tema la arqueóloga Dra. Virgina Salerno, quien ha desarrollado distintos acercamientos e investigaciones en la provincia de Buenos Aires, trabajando principalmente “la apropiación cultural de objetos arqueológicos” por parte de individuos o comunidades originarias. En muchos casos, sin conocimiento alguno respecto de su historia familiar o con el peso histórico de no reconocerse indígena, por las consecuencias sociales que supone esta diferencia identitaria. Vale destacar que en este marco se analizan los objetos encontrados como “dispositivos de/para la memoria”, lo que tiene gran relevancia a nuestro entender para pensar nuestra propia narrativa y, sin dudas, también el dispositivo audiovisual. 

Estos niveles de historia y sentido funcionan como aproximaciones a una misma cuestión: ¿qué pasa con la memoria -el relato de una vida o de un pueblo- cuando parece no haber imágenes o recuerdos, cuando el registro está roto, cuando todo parece estar impregnado de silencios, cuando hubo una voluntad de borramiento tan fuerte? Lo que nos importa abordar no es una respuesta, o una serie de respuestas, sino el camino que la pregunta por estas historias fragmentadas y opalescentes abre en nosotrxs. Las imágenes y sonidos posibles, necesarios, para construir esta memoria. También podemos pensar que la idea de este trabajo es la búsqueda de una filiación con los pueblos indígenas de Argentina, un intento de restituir o navegar una historia (una memoria) que se buscó destruir desde la llegada del hombre blanco al continente. Es un intento de trazar un puente a través del silencio, no para atravesarlo sino para hacerlo visible.

Las problemáticas actuales que atraviesan los pueblos indígenas en las ciudades exigen pensarlas en el marco de procesos históricos de dominación, pero también de resistencias y luchas. En este sentido, los pueblos originarios asentados en el área metropolitana reclaman desde sus organizaciones una mayor visibilidad, una educación que contemple sus lenguas y saberes ancestrales, la propiedad de tierras para residir en comunidad y la restitución de los restos humanos de los antepasados que son atesorados en los museos. En estos reclamos, los pueblos indígenas contemporáneos están reivindicando, sobre todo, su derecho a cambiar permaneciendo y a permanecer cambiando. En otras palabras, su derecho a que las modificaciones que experimentan cotidianamente no sean vistas como “pérdidas” desde estereotipos sobre cómo son o deberían ser los indígenas, sino como parte de un proceso continuo y dinámico en el que todo se transforma, sin por ello dejar de ser parte de las identidades colectivas.


MOTIVACIÓN

Soy hijo de inmigrantes chilenos que partieron a comienzos de los 80’s, por motivos económicos, durante la dictadura pinochetista. Nací en San Carlos de Bariloche, transité por muchos años de idas y venidas una vida de extranjero. Como dice Cabral “No soy de aquí ni soy de allá”. Crecí cercano y atento a la realidad indígena contemporánea tanto por amigues, vecines, compañeres de escuela y secundaria. También por ser la patagonia un espacio donde las temáticas y problemáticas indígenas están más a flor de piel, las disputas (culturales, territoriales, etc), violencia y opresión actuales se viven frecuentemente y a poca distancia. He compartido y vivido personalmente experiencias que desde temprana edad me han hecho indagar y cuestionar temas como la identidad, la patria, las banderas, las aduanas, los viajes en colectivo x cientos de horas, mirando por la ventana en movimiento, mientras azota el viento y el frío de cruzar la cordillera. Ser chileno en argentina, ser argentino en chile, ser argentino en argentina, el patriotismo, la historia, las historias, los mitos y los mandatos culturales en general. Esos puntos suspensivos e interrogantes los elegí transitar desde el arte y, más decididamente, desde que vine a estudiar Artes Audiovisuales a La Plata. Me interesa poder plasmar en esta obra/ejercicio audiovisual esos cruces, esa red de historias, de memorias incompletas y recordadas a fuerza de fragmentos, de poder construir memoria, indagar su funcionamiento, crear memoria audiovisual o, mejor aún, un ritual de imágenes y sonidos que la invoque , que nos regrese del olvido.

Soy hijo de una mendocina y un entrerriano, ambxs con historias familiares muy ancladas en el campo. En ambos árboles genealógicos, las ramas de mis abuelos (tanto el materno como el paterno) son más visibles que las ramas de mis abuelas. Sus historias están truncas y tamizadas de sombras. De modo general, no hay un gran ejercicio de memoria en nuestra familia. Es esa casi ausencia de relato la que durante muchos años me incentivó intuitivamente a fabular, imaginarme historias sobre mis orígenes. Hoy en día, esa vocación de fantaseo se transformó en preguntas que me sobrevuelan. Mi desarrollo durante esta carrera me permitió pensar en las imágenes y lo audiovisual. Es así que la ausencia de imágenes en nuestro archivo familiar en cruce con la vocación de narrar/ficcionalizar me parece un terreno precioso donde indagar. Como dice Edgardo Antonio Vigo “Sembrar memoria para que no crezca el olvido”.