jueves, 1 de abril de 2021

IDEA

La idea es realizar un cortometraje, dentro de la categoría cine-ensayo. Queremos trabajar con nuestras historias personales a través de la experimentación y trabajo con el registro del documental autobiográfico, el found footage y variantes que los tensiones o desacaten. Vamos a desarrollar -a partir de las historias personales de ambxs realizadorxs, enlazadas o en paralelo, junto con una serie de materiales fílmicos y televisivos- una suerte de “yo sincrético” en el que podamos reflejarnos. Consideramos explorar y problematizar los recursos estéticos y narrativos que nos proponen los géneros cinematográficos para nuestro relato. Esto en el caso de la selección y curado del material. También consideramos la posibilidad de estructurar un montaje que teja esta red de sentidos, de órdenes distintos, a través de una narración no lineal.

Con respecto a recursos como el found footage (metraje encontrado), nos parece interesante su intervención plástica y temporal, el cruce con otros tipos de materiales audiovisuales, para generar procedimientos reflexivos de escritura cinematográfica que cuestionen su estatuto de “verdad” o “prueba” de la realidad histórica. Nos proponemos indagar en un posible orden visual y sonoro que exprese la memoria incompleta, fragmentada y, en muchos tramos, inexistente. Además, creemos que es una alternativa de trabajo prudente en relación al contexto pandémico en el que estamos inmersxs. Al trabajar principalmente con archivo fotográfico, videográfico y fílmico - propios o no - evitamos los inconvenientes y limitaciones que supondría hoy la producción de un rodaje. Igualmente, esto no implica que descartemos la posibilidad de realizarlo. Muy por el contrario, es parte de nuestros deseos y proyecciones incluir metraje rodado, aunque aún no hayamos definido qué ni cómo.

Lo que nos interesa abordar con nuestro trabajo, por un lado, es la ausencia o escasez de materiales visuales dentro de nuestros archivos familiares, el vacío de imágenes. Estos archivos familiares sólo se componen de algunas cuantas fotografías, dispersas, de distintos miembros de nuestras familias, que no se remontan más allá de nuestrxs abuelxs. Vemos ahí no sólo la ausencia de imágenes sino también la cuestión económica que permite, o impide en nuestro caso, el privilegio -concreto al mismo tiempo que simbólico- de un archivo, una genealogía, una historia y, por ende, la posibilidad de una memoria visual definida y abarcativa (tal como la entendemos desde nuestro pensamiento occidentalizado). La imagen como huella, como mamushka de sentidos.

Por otro lado, pero vinculado a lo antes dicho, nos interpela e interesa trabajar la invisibilización y silenciamiento de los pueblos indígenas en Argentina y la(s) historia(s) de exterminio de individuos, comunidades y culturas en general. Si bien entendemos que abordar en profundidad esta temática implicaría un trabajo mucho más exhaustivo y extenso que el podemos desarrollar en estas circunstancias en el marco del Trabajo de Graduación, lo que queremos desarrollar es la construcción de la memoria de estxs sujetxs y pueblos que están marcadxs por el genocidio, la esclavitud, la vergüenza social, la pobreza y la marginalización organizadas como proyecto político de la construcción del Estado Nacional argentino. Y que, a pesar de los siglos de opresión, sigue siendo un problema actual y necesario de poner en tensión. Sobre todo, en imágenes. 

A su vez, y en consecuencia, proponemos analizar y potenciar la dimensión sonora atendiendo el rol crucial de la oralidad. El silencio como semilla de información y estrategia de protección. Las músicas. La propuesta sonora, en este caso, obedece no solo a potenciar y darle dimensión a las imágenes, sino también a complejizarlas. Por medio de esta, buscaremos construir un tiempo-espacio propio e independiente, que discurre exterior e interiormente en esta memoria que se despliega, mediante músicas, voz en off con narraciones o comentarios que tengan relevancia histórica, social y personal.

Hubo y hay un borramiento institucional y cultural -una muralla de olvido- que nos impide ver la distancia y la proximidad, la dimensión de esa opresión que se impuso a las naciones indígenas y todxs sus descendientes hasta hoy. Nos acompaña como referente profesional en este tema la arqueóloga Dra. Virgina Salerno, quien ha desarrollado distintos acercamientos e investigaciones en la provincia de Buenos Aires, trabajando principalmente “la apropiación cultural de objetos arqueológicos” por parte de individuos o comunidades originarias. En muchos casos, sin conocimiento alguno respecto de su historia familiar o con el peso histórico de no reconocerse indígena, por las consecuencias sociales que supone esta diferencia identitaria. Vale destacar que en este marco se analizan los objetos encontrados como “dispositivos de/para la memoria”, lo que tiene gran relevancia a nuestro entender para pensar nuestra propia narrativa y, sin dudas, también el dispositivo audiovisual. 

Estos niveles de historia y sentido funcionan como aproximaciones a una misma cuestión: ¿qué pasa con la memoria -el relato de una vida o de un pueblo- cuando parece no haber imágenes o recuerdos, cuando el registro está roto, cuando todo parece estar impregnado de silencios, cuando hubo una voluntad de borramiento tan fuerte? Lo que nos importa abordar no es una respuesta, o una serie de respuestas, sino el camino que la pregunta por estas historias fragmentadas y opalescentes abre en nosotrxs. Las imágenes y sonidos posibles, necesarios, para construir esta memoria. También podemos pensar que la idea de este trabajo es la búsqueda de una filiación con los pueblos indígenas de Argentina, un intento de restituir o navegar una historia (una memoria) que se buscó destruir desde la llegada del hombre blanco al continente. Es un intento de trazar un puente a través del silencio, no para atravesarlo sino para hacerlo visible.

Las problemáticas actuales que atraviesan los pueblos indígenas en las ciudades exigen pensarlas en el marco de procesos históricos de dominación, pero también de resistencias y luchas. En este sentido, los pueblos originarios asentados en el área metropolitana reclaman desde sus organizaciones una mayor visibilidad, una educación que contemple sus lenguas y saberes ancestrales, la propiedad de tierras para residir en comunidad y la restitución de los restos humanos de los antepasados que son atesorados en los museos. En estos reclamos, los pueblos indígenas contemporáneos están reivindicando, sobre todo, su derecho a cambiar permaneciendo y a permanecer cambiando. En otras palabras, su derecho a que las modificaciones que experimentan cotidianamente no sean vistas como “pérdidas” desde estereotipos sobre cómo son o deberían ser los indígenas, sino como parte de un proceso continuo y dinámico en el que todo se transforma, sin por ello dejar de ser parte de las identidades colectivas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario