sábado, 3 de abril de 2021

REFERENTES NO AUDIOVISUALES

1- Proyecto de investigación arqueológico de la Doctora Virginia M. Salerno (UBA).

Principalmente, lo expuesto en su artículo “Testimonio que nos da la tierra. Apropiación de objetos arqueológicos en la provincia de Buenos Aires, Argentina”. Antípoda. Revista de Antropología y Arqueología 31:89-107. http://doi.org/10.7440/antipoda31.2018.05

Lo que nos interesa de este trabajo es de carácter más bien informativo. No pensamos esta información como contenido para incluir de manera explícito o con una forma expositiva dentro de nuestro trabajo, sino como saberes que pueden ayudarnos a pensar, repensar y pensarnos dentro del abordaje de la cuestión indígena, principalmente de la construcción de memorias ancestrales. Además de brindarnos un panorama nuevo que nos resulta muy interesante, nos aporta algunos conceptos sobre los que nos interesa reflexionar en nuestro proyecto. Dos de estos, tal vez los más importante por el momento, son los de "dispositivo para la memoria" y "apropiación cultural". Ambos, permiten abordar a los objetos arqueológicos desde las perspectiva de los usos y prácticas sociales que los integran en una red de relaciones y sentidos vinculados al pasado que los materiales evocan. Estas relaciones que las personas establecen con los materiales, según la autora, "comportan la elaboración de saberes alternativos, que en ocasiones constituyen la base para la construcción de una serie de representaciones en torno al pasado, cuya definición es disputada por diferentes actores".

Pensamos, tentativamente, a las imágenes y el dispositivo audiovisual en general como uno de estos objetos que posibilita elaborar, negociar y disputar valores culturales del presente y representaciones del pasado. Agrega la autora que "en consonancia con una perspectiva que asume una relación fundacional y dialéctica entro lo material y lo inmaterial (Miller 2010), entendemos que esto sucede porque los objetos proporcionan a las personas referencias tangibles sobre sí mismas, sobre el entorno que las rodea y sobre su propia dimensión temporal".

Es a partir de esto que podemos decir que lo que nos interesa no es un trabajo de reconstrucción histórica o de búsqueda de verdad sobre el pasado, sino un uso y una exploración del recuerdo a partir de los materiales (imágenes, relatos orales, sonidos). Como dice Friedrich Nietzsche en su Segunda Intempestiva, "La historia pertenece, sobre todo, al que quiere actuar". Y toda acción sucede en y para el presente.



2- Liliana Ancalao. Para que drene esta memoria. Introducción a su libro "Rokiñ. Provisiones para el viaje" (2020).

Liliana Ancalao es una poeta mapuche contemporánea que nos interesa particularmente por su modo de enlazar, de tejer, la memoria ancestral mapuche con el contexto actual y la vida contemporánea. Además, pertenece a una generación que retorna a los saberes ancestrales y que trabaja por reconstruir la sabiduría y la cultura de su pueblo, de sostener la lengua, de reencontrarse con su ancestralidad. En sus escritos y sus conferencias y participaciones en charlas, el trabajo sobre la memoria es fundamental, no en términos arqueológicos o archivisticos sino en una manera de aproximación más bien afectiva y práctica.

Transcribimos a continuación fragmentos de este texto:

Escribo para recordarme quién soy, porque yo nací sin saber quién era.

Escribo para recordar a los kuifikecheyem, a los antiguos que antes eran niños y cruzaban los   ríos torrentosos aferrados a la cola de un caballo.

Escribo porque así me alivio un poco, como mis ojos se alivian cuando miro lejos porque ser Ankalaufken es estar en la mitad del mar o en la mitad del lago, esa planicie extensa de mi sangre nampulkafe, que arrancó desde el Pacífico hasta el Atlántico y se instaló en la precariedad de un trato con el winka, desde donde fue desalojada.

Escribo para convencerme de que por eso vivo en Comodoro Rivadavia, lugar desde donde miro el mar y sus aguas que a veces son de plata, y otras, aguas ensuciadas. 

Escribo para que vuelva a brotar esa memoria

Escribo por los muertos descarnados por Francisco Pascasio Moreno y expuestos en el Museo de Ciencias Naturales como trofeos del despojo, 134 años hace.

Escribo entonces para que no quede impune el nombre de tantos asesinos

Entonces digo Rauch el prusiano que nos pasó a degüello para ahorrarle balas al presidente Rivadavia, digo matanza y Rosas llegando al Choele choel, digo rangos militares generales coroneles terror y winka bárbaros que violaron a las mujeres, fusilaron a los prisioneros y comenzaron el reparto de los niños y las mujeres como esclavos antes de Julio Argentino y su foto en el billete de cien pesos

Y agrego al Roca Julio: Rudecindo y Ataliva y me vienen al estómago los nombres de Sarmiento…  Villegas…Levalle…Winter… Racedo… Uriburu… Laciar

Escribo porque escapando del horror huyó mi gente más al sur más a la cordillera abandonando su vivienda, la siembra y su cosecha, los animales

Escribo porque quiero recordar a los niños que se salvaron tapados con un cuero y a los que en el fragor de la huida se cayeron del caballo y no estaban con sus padres cuando ellos se detuvieron y no encendieron un fuego para que no los divisaran los soldados.

Escribo porque a todos los aprisionaron y los arrearon como si fueran animales, cientos de kilómetros, y abandonaron a algunos en el camino los dejaron desangrándose después de caparlos o después de cortarles los garrones 

Escribo para descubrir sus rostros cubiertos de lágrimas y sangre de los golpes, de la salpicadura de los cortes en su carne, de la tierra del largo transitar de los arreos.

Y escribo para que haya un mapa que registre este genocidio.

Escribo porque no soy un ñanko que pueda sobrevolar esta miseria

Escribo para resguardarme de la muerte que me ronda cuando no sé qué hacer con su cansancio, con su pena, con sus ganas de no vivir más. 

Escribo para que drene esta memoria

Escribo porque ya aprendí la derrota y sé que derrotada aún se escribe, para dar vueltas alrededor de los eventos y poner un nombre a lo que no tenía nombre.

Escribo por los que enloquecieron a la vista del asesinato de sus hijos, por los niños a los que dejaron morir de hambre y de sed, por los niños apropiados.

Escribo por los que fueron arrancados de sus nombres y condenados a ignorar su kupalme.

Escribo para recordar el nombre de nuestras fuerzas, para restituir su poder sobre religiones ajenas, para que su dios juzgue al obispo Aneiros a los curas testigos del horror que no dijeron nada

Escribo para que esta memoria no se estanque

Escribo porque no soy el Nahuel que consoló y acompañó a los que pudieron escapar de los horrores, no soy luan o choike para alimentarlos 

Escribo para que fluya esa memoria para que vuelva a ser un solo río con la memoria reciente

Escribo entonces por los pedazos del territorio devueltos por el nuevo estado como si fueran limosna, por los desalojados de esos campos porque los ricos siempre supieron manipular sus leyes

Escribo por los niños a los que silenciaron el mapuzungun de sus bocas en las escuelas civilizadoras y evangelizadoras

Escribo por los asesinados en las comisarías de las ciudades, tan jóvenes que no tuvieron tiempo de conocer su origen, muertos por portación de barrio, de rostro, de apellido.

Escribo por Camilo Catrillanka y Rafael Nahuel muertos por la espalda por los comando Jungla y por el grupo Albatros, respectivamente, asesinados por recuperar esta memoria aferrada al Wall Mapu al idioma de sus fuerzas

Escribo por los machi condenados a alejarse de su rewe y su lawen, encarcelado su newen para que puedan avanzar las garras de las forestales, las mineras, las hidroeléctricas, destruyendo lo que aún nos queda

Escribo por temor a que los ngen de las montañas de los cerros de las piedras de las aguas se cansen de esta prolongada herejía y nos abandonen

Escribo porque los ngen aún están vivos los taülles y su idioma el sonido del kultrun el ciclo de la mapu y de las lluvias 

Escribo para saber de qué muerte y de qué vida vengo y sobrevivo.


3- Lucio V. Mansilla. Una excursión a los indios ranqueles (1870).

Este material como referencia nos interesa en tanto crónicas literarias de un autor del siglo XIX que fue soldado y hombre del gobierno argentino en la época en que se debatía la cuestión indígena en relación a la construcción del Estado Nacional. Nos parece interesante la mirada que despliega Mansilla, a pesar de todos sus prejuicios de clase, coloniales, patriarcales, sobre la cultura de los pueblos mapuches. A diferencia de otras representaciones de la época, Mansilla parece ser un observador más atento, curioso, conciliador y contradictorio. Es en la asunción de esa contradicción en donde aparecen rendijas que permiten construir una imagen de lxs indígenas mucho más humana.

Por otro lado, en clave con el concepto de expedición (vinculado a un tipo de literatura con extenso desarrollo durante el siglo XIX) nos parece atractiva la posibilidad narrativa y de progresión/transformación que esa crónica de viaje posibilita. Es a partir de embarcarse en esa exploración sin conocimientos previos del territorio al que se dirigía que Lucio Mansilla puede construir esa mirada tan particular que antes mencionamos. A través de su escritura hace visible lo desconocido, al mismo tiempo que reflexiona sobre sobre las idas y venidas de sus peripecias. Ese tono que conjuga la narración con el comentario y la reflexión nos parece sumamente atractivo, al mismo tiempo que no esconde el autor la puesta en escena del lenguaje de la que hace uso.

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